La nueva industria de lubricantes, comprometida con la sostenabilidad

Submitted by admin on Mon, 10/20/2014 - 14:26

 

 

Desde la agricultura, la elaboración del pan y la lubricación de la rueda, hasta las destrezas del MERA (Spirit) y el Opportunity, las dos naves espaciales que aterrizaron en Marte, el lubricante ha sido un insumo esencial en el desarrollo de la civilización. Hace apenas 150 años que todo el progreso de la humanidad dependía de la grasa de las ballenas o de los cultivos de olivos para hacer posible que todas las invenciones funcionaran. Posteriormente, lubricantes sólidos, como el grafito, optimizaron los procesos. Casi al mismo tiempo que esto ocurrió, el petróleo apareció en la carrera técnica e industrial y le dio una nueva dimensión a la máquina y a la producción. Este desarrollo generó una dinámica tan veloz que ha transformado por completo, en tan solo 30 años, a un planeta de miles de siglos.

 

Una sucesión de mejoras en cada forma de los lubricantes nos ha llevado a correr riesgos ambientales y sociales, que por suerte hemos sabido atender a tiempo. Las grasas animales y vegetales, que anteriormente proporcionaron la lubricación para las máquinas de la época, fueron reemplazadas por otros lubricantes, incluso sólidos, como el teflón. Posteriormente, el descubrimiento de la grasa de las ballenas como combustible para la luz y como lubricante para la maquinaria (incluso algunos autos) reemplazó las viejas grasas por ser de mejor calidad y duración. Por suerte, más adelante llegó el descubrimiento del crudo, que remplazó la grasa de ballenas, pero inicialmente el grado de contaminación a raíz de su utilización era muy alto. Hoy ya no se busca ese mejor lubricante, más eficiente y menos contaminante, sino que se fabrica y perfecciona en los laboratorios.

 

Una de las llaves para alcanzar un equilibrio entre sostenibilidad, medio ambiente y economía es este lubricante creado en laboratorios y que ahora está a disposición de los consumidores. La razón es simple: un lubricante extraído tiene condiciones imprevistas, mientras que el lubricante sintético (fabricado a partir de la Segunda Guerra Mundial), por el contrario, permite tener un control sobre su utilización, du-rabilidad, rendimiento y hasta su degradación. Lo que ha llevado, por un lado, a que la maquinaria industrial se conserve durante más tiempo, trabaje en mejores condiciones, produzca mejores resultados, genere mayores dividendos y se reduzcan los tiempos de producción. Adicionalmente, se generen menos desperdicios tóxicos, emisiones y procesos de oxidación, y más procesos industriales limpios.

 

Por su parte, Colombia no ha sido ajena a esta tendencia y al progreso en la materia. Y es que el país entró al mercado de la tecnología de los lubricantes sintéticos desde hace ya más de tres décadas. Sin embargo, no fue sino hasta hace al menos una década que empresas como Terpel, Exxon-Mobil y Petrobras trajeron al país los mejores productos y procesos del mundo, que ahora están al servicio de la industria y los conductores colombianos.

 

Avances tecnológicos

 

Con el paso de las grasas animales y vegetales al crudo, como método lubricante, se eliminó la cacería y la tala indiscriminada, pero con el tiempo se probó que estos nuevos aceites tenían fallas y algunas partículas sumamente contaminantes eran arrojadas al aire de la ciudades. Hoy, con el desarrollo de los lubricantes sintéticos se contamina menos y se garantiza el funcionamiento de aviones, barcos, maquinaria especializada y pesada, y hasta tecnología de la NASA. Sin embargo, el desarrollo vertiginoso de la ciencia continuamente exige nuevos retos, como la creación de aceites multigrados para las condiciones extremas en el espacio exterior, para las industrias energéticas o para las nanomáquinas que deben ser lubricadas con gas porque su escala así lo exige

 

Colombia, un país comprometido con el desarrollo y la sostenibilidad

 

Aunque algunos sostienen que la máquina de la producción requiere de velocidades cada vez mayores, la industria de lubricantes en el país ha centrado sus esfuerzos en repensar el uso, las fuentes, la optimización y la tecnología para elevar los estándares de producción, antes de incrementar la cantidades.

 

El secreto de esta optimización en la producción de sintéticos son los aditivos, materias primas de altísima calidad y procesos técnicos complejos, que Colombia impor ta en la actualidad y que han puesto al país en la lista de los que utilizan los lubricantes más responsables con el medio ambiente. Es una industria que no solamente ha logrado crear productos más eficientes y menos contaminantes, sino, en ocasiones, triplicar la durabilidad de estos. Esto genera beneficios para toda la pirámide industrial y comercial, como afirma Pablo Camacho, consultor de mercadeo de lubricantes sintéticos industriales de ExxonMobil: “Estos beneficios se extienden desde los usuarios de computadores de escritorio hasta la ciencia espacial y a la industria nuclear”.

 

Por otro lado, también es destacable la participación de Petrobras, un jugador que ha apostado a la inversión y al desarrollo de productos sintéticos en el país. Hoy en día, la empresa cuenta con una participación del 6% del mercado nacional, como resultado de “un marco regulatorio estable, que permite invertir en investigaciones para el país, un trabajo constante en el fortalecimiento de las políticas ambientales y, ante todo, la apuesta a las tecnologías limpias, resistentes y sintéticas”, según Gustavo Mas, gerente de Operación y Comercialización de Petrobras.

 

“Si bien es cierto que el desarrollo y mejora de los productos y la aplicación de los avances tecnológicos mejoran la vida de la sociedad, la industria y la política, es importante que el consumidor o el empresario tomen parte de la responsabilidad social y adquieran los productos lubricantes en lugares de confianza, pues los esfuerzos por alcanzar la calidad se pueden ver truncados cuando el consumidor adquiere lubricantes o combustibles ilícitos, en el caso del sector automotor. Por fortuna, entidades como la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) han llevado a cabo una labor ardua en contra de la falsificación de lubricantes, que ya llega al 30%, en el país”, agrega Mas.

 

La aplicación de las tecnologías a los productos es fundamental, así como la responsabilidad del consumidor, pero es necesario también extender estos beneficios a la relación de la marca con el cliente. Petrobras ofrece herramientas como P. Lub Express (sitio web con información personalizada sobre los equipos analizados), P. Lub System (sitio web para la adecuada administración del mantenimiento y automatización de la lubricación) y el programa Ecoptimizar (laboratorio móvil de alta tecnología). Así, el usuario final o el empresario conoce y puede hacer seguimiento a los equipos, vehículos y operaciones de las empresas, obteniendo resultados que mejoran sus programas de mantenimiento, generando ahorros en costos, incrementando la vida útil de los equipos y además contribuyendo, desde su propia iniciativa, con el cuidado del medio ambiente y sabiendo aprovechar estas ventajas tecnológicas, en cuanto a herramientas y productos.

 

Colombia y la tecnología en el sector automotor

 

El desarrollo en el sector de lubricantes debe estar siempre alineado con el avance tecnológico de la industria automotriz e industrial. Por ello, las empresas de lubricantes deben desarrollar una línea de productos de última generación, diseñada con los más altos estándares de la industria del petróleo. En ese contexto es donde Terpel, ExxonMobil y Petrobras asisten al consumidor colombiano con aceites sintéticos de la más alta calidad para una amplia gama de sectores, tales como los vehículos livianos, los vehículos pesados y también para otros segmentos como la industria, la manufactura, la minería, y la producción de petróleo y gas.

 

Los próximos horizontes

 

Según Pablo Camacho, consultor de mercadeo de lubricantes sintéticos industriales de ExxonMobil de Colombia, el reto principal de la industria nacional es “equilibrar crecimiento económico, desarrollo social y protección del medio ambiente, para que así las generaciones futuras no se vean afectadas por las acciones que tomamos hoy. Por ello, los estándares actuales son estrictos y nuestro personal, además de estar altamente calificado, también tiene un compromiso con el uso de las herramientas técnicas para el mejoramiento de la vida en unas décadas”. El desempeño de los lubricantes sintéticos es un gran paso para el crecimiento económico equilibrado, un consumo energético más racional, una mayor vida útil de las máquinas, la implementación de una ingeniería más inteligente, la reducción de las emisiones contaminantes, y una mayor consciencia de los usuarios y la industria en general.

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