El Acuerdo de París: reflexiones para el sector energético mundial

Submitted by admin on Tue, 03/03/2015 - 12:28

 

El 12 de diciembre de 2015, la Conferencia de las Partes en su vigésimo primero periodo de sesiones (COP21), decidió aprobar el Acuerdo de París en el marco de la Plataforma de Durban para una Acción Reforzada establecida mediante la decisión 1/CP.17 de la Conferencia de las Partes en la Convención en su 17º período de sesiones, el cual tiene como objetivo fundamental definir el nuevo marco legal aplicable a la mitigación y adaptación al fenómeno del cambio climá- tico producido por la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera.

 

El Acuerdo de París resulta histórico si se tiene en cuenta que en su preparación y aprobación participaron delegados de 195 países, incluyendo a Estados Unidos, China e India, como principales emisores de GEI en la actualidad, y cuyos contextos económicos, sociales y ambientales difieren enormemente entre sí. Adicionalmente, es pertinente indicar que las decisiones sobre esta materia se adoptan por unanimidad, de conformidad con las reglas de procedimiento aplicables a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), adoptado en el marco de la Cumbre de la Tierra de 1992, lo que en la práctica significa que todas las decisiones deben tomarse con el consenso del 100% de los asistentes a la cumbre.

 

En este sentido, es importante resaltar que las cuestiones relacionadas con la mitigación y adaptación al cambio climático superan las discusiones estrictamente ambientales, para situarse en el marco de cuestionamientos relativos a los sistemas productivos, la matriz energética de los países, el aprovisionamiento de alimentos y agua potable, el consumo sostenible, la protección de los derechos de las comunidades étnicas y vulnerables, los derechos de género, así como la adecuada gestión y mitigación del riesgo climático causado por desastres naturales que afectan de manera disímil a las naciones y poblaciones del mundo. Por lo anterior, las cuestiones del cambio climático se consideran altamente complejas, toda vez que sintetizan las preocupaciones relacionadas con la implementación de la sostenibilidad de las actividades humanas en todas y cada una de sus variantes.

 

Energía y cambio climático: mitigación y adaptación al fenómeno

 

Desde el punto de vista del cambio climático, el sector de la energía juega un papel fundamental para la consecución de los objetivos relacionados con la mitigación y adaptación al fenómeno del calentamiento global. De conformidad con el Quinto Informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), son varios los retos impuestos al sector por cuenta de la afectación de los patrones del sistema climático:

 

• Aumento de la demanda de energía por causa de la elevación de las temperaturas medias globales, lo que incrementará la presión sobre los sistemas existentes.

 

• Disminución y/o disrupción de los patrones climáticos, afectando varias fuentes de generación de energía, particularmente a la energía hidroeléctrica.

 

• Nuevos vectores de presión sobre la totalidad de la cadena de energéticos a nivel global, donde se observarán nuevos desafíos relacionados con la manutención de la infraestructura de distribución, el transporte de energéticos y la resiliencia de las infraestructuras del sector, entre otros.

 

• Aporte en aumento de Gases Efecto Invernadero (GEI) como consecuencia del aumento de la generación térmica a nivel global (aproximadamente el 80% de la matriz energética global se basa en la quema de carbón y/o combustibles fósiles).

 

Los retos del sector energético en el contexto del cambio climático

 

En el contexto del cambio climático y del Acuerdo de París, el nuevo acuerdo plantea importantes retos para el sector energético global, toda vez que las naciones deberán apuntalar esfuerzos en los siguientes aspectos:

 

Límite máximo al calentamiento global

 

El Acuerdo de París establece en su Artículo 2, Sección 1, que el aumento de temperatura deberá mantenerse en niveles mucho más bajos que los 2 ºC, indicando que se deberán adelantar esfuerzo por mantener el aumento en un 1,5 ºC con respecto de los niveles de la era preindustrial. A efectos de lograr la estabilización del calentamiento global en las temperaturas antes señaladas, el sector energía deberá materializar esfuerzos de mitigación de GEI, donde el cambio de la matriz energética para la efectiva penetración de las fuentes no convencionales se hace imperativo. Sobre el particular, es importante aclarar que el fenómeno del calentamiento global es cumulativo, es decir, se produce por la acumulación de gases efecto invernadero en la atmósfera, los que a su turno limitan el intercambio calórico de la radiación solar que llega al planeta tierra, manteniendo mayor cantidad de calor en el planeta.

 

De conformidad con el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climá- tico de las Naciones Unidas (PIECC), el aporte de este tipo de gases a la atmósfera se puede rastrear hasta la revolución industrial, y ha permanecido en aumento desde entonces.

 

Como consecuencia del aporte cumulativo de este tipo de gases a la atmósfera por aproximadamente un siglo, el fenómeno del calentamiento global se considera inevitable, habiéndose verificado ya un aumento de cerca de 1 ºC en el promedio de la temperatura global asociado a la permanencia de dichos gases en la atmósfera. Por lo anterior, la regulación internacional se ocupa fundamentalmente de limitar el aumento de la temperatura a niveles que permitan la adaptación natural de los sistemas naturales y humanos (cambio climático no peligroso).

 

Cero emisiones adicionales de GEI a la atmósfera a partir de 2050

 

A efectos de mantener el aumento de la temperatura en los niveles antes señalados, el Acuerdo de París indica en su Artículo 4, Sección 1, que antes del 2050 se deberá alcanzar el límite máximo de emisiones de GEI, de manera que a partir de ese año, las emisiones de GEI y su captura en sumideros de carbono esté balanceada. En otras palabras, el acuerdo busca que a partir de 2050 no se emitan más GEI a la atmósfera.

 

El compromiso deberá ser alcanzado en los términos del Artículo 4 del Acuerdo, mediante la reducción paulatina de emisiones por parte de cada signatario de la CMNUCC, en donde los países en desarrollo deberán liderar el proceso de “descarbonización” de su economía, promoviendo a su turno la transformación tecnológica necesaria en los países en desarrollo. Así mismo, el Artículo 5º del Acuerdo insta a las partes para trabajar en la protección y mejoramiento de los sumideros y reservorios del planeta, de manera que puedan capturar la mayor cantidad de CO2 posible.

 

Conclusiones y consecuencias en el contexto nacional

 

Los compromisos de descarbonización de la economía global establecidos en el Acuerdo de París se constituyen en motor del emprendimiento sostenible, y materializan el camino hacia la posibilidad para que la economía colombiana se redireccione hacia el aprovechamiento económico y sostenible de su biodiversidad y sus servicios, y a la diversificación de su matriz energética para incluir efectivamente a las Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCERs), en el marco de la expedición de la Ley 1715 de 2014. Importantes esfuerzos deberán ser acometidos a efectos de garantizar no solamente la efectiva incorporación de FNCERs en la matriz energética nacional. Adicionalmente, en materia de adaptación al cambio climático, se hace necesaria la revisión de las condiciones de vulnerabilidad de la infraestructura eléctrica a nivel nacional, a efectos de fortalecer su capacidad de resiliencia para afrontar nuevos retos climáticos traducidos en eventos climáticos extremos (inundaciones, sequias, vientos fuertes, etc.).

 

Las acciones en comento deberán realizarse de conformidad con la Estrategia Colombiana de Desarrollo en Bajo Carbono (ECDBC), programa de desarrollo de corto, mediano y largo plazo que tiene por objetivo fundamental desvincular el crecimiento económico nacional de la generación de GEI, o en otras palabras, se trata de una política de “descarbonización” de la economía. Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, existen importantes beneficios en la implementación de esta política, la cual se espera ayude a que Colombia logre un crecimiento económico sostenible y climáticamente adecuado, en el cual el sector energético nacional tendrá un papel preponderante sobre el particular.

 

 

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