La Ronda 2014, un proceso prometedor en un panorama complejo

Submitted by admin on Thu, 07/24/2014 - 12:34

 

 

Con la continuidad de las políticas minero-energéticas, terminado el proceso de elecciones presidenciales y con la perspectiva de un acuerdo de paz con las FARC, la Ronda Colombia 2014 cimienta el atractivo del país como un destino de inversión.

 

Oliver Wack

Analista para Colombia de Control Risks

 

La Ronda Colombia 2014 subastará un total de 101 bloques de petróleo convencionales y no convencionales, que abarcan aproximadamente 22 millones de hectáreas en 15 de los 32 departamentos de Colombia. La subasta del 23 de julio incluye oportunidades continentales y de costa afuera en 8 de las 23 cuencas sedimentarias de Colombia.

 

La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ha clasificado los bloques ofrecidos en tres categorías. Tipo uno: ofrecen exploración en áreas terrestres y marítimas, además de oportunidades de producción en áreas sedimentarias maduras con recursos convencionales en los que ya se han descubierto depósitos. Tipo dos: ofrecen contratos de exploración y producción en los bloques continentales no convencionales en las cuencas emergentes, así como áreas con potencial de yacimientos de carbón y metano. Tipo tres: bloques que están ubicados en los departamentos de Caquetá, Casanare, Chocó, Nariño y Putumayo.

 

Al igual que en la pasada licitación de bloques, en 2012, los términos del contrato para la ronda de 2014 son atractivos. Sin embargo, en esta ocasión, el Gobierno ha añadido nuevos incentivos para la exploración y producción de bloques submarinos (offshore) y no convencionales. Para los bloques offshore, el umbral por encima del cual se pagan las regalías se incrementará de los actuales USD$45 a USD$82 por barril para aguas profundas, y USD$100 para aguas ultraprofundas.

 

Los bloques offshore tendrán un programa de exploración de 9 años, con 30 años de producción bajo contratos de exploración y producción. El mismo programa de exploración y años de producción aplicará a los bloques no convencionales adjudicados. Este año, el Gobierno espera obtener resultados similares a la Ronda Colombia 2013, cuando 43% de los bloques ofrecidos se otorgaron a 37 compañías.

 

El Gobierno busca mantener la inercia del sector y atraer la inversión necesaria para aumentar las reservas, mediante los incentivos adicionales para los bloques submarinos. En efecto, la inversión extranjera directa (IED) en el sector de petróleo y gas ha crecido en los últimos años, pasando de 16% en 2003 a 34% en 2013. Dicho crecimiento ha sido el resultado de cambios en las responsabilidades de Ecopetrol de regulador y productor, a solo productor, a principios de la década pasada; de la creación de un regulador independiente en 2003, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), y de la revisión de la renta que obtiene el Estado por la explotación de sus recursos mediante la implementación de un marco de regalías con escala variable. A pesar de este progreso, las reservas no han crecido a la par con la demanda y eso explica, en gran medida, el interés de incentivar aun más la inversión. Mientras que la ANH estima que las reservas se han incrementado 75% desde el 2007, las reservas actuales solo durarán 6,4 años a los niveles actuales de producción.

 

Viejas y nuevas amenazas

 

A pesar del atractivo de Colombia como un destino de inversión, los participantes en la licitación de bloques de la Ronda Colombia 2014 son propensos a enfrentar una serie de viejos y nuevos obstáculos operativos.

 

Mientras el conflicto armado interno de Colombia ha reducido su intensidad durante la última década y la probabilidad de ataques terroristas y los secuestros a gran escala también han disminuido, los ataques contra infraestructura petrolera han incrementado. Por ejemplo, cifras oficiales reportaron 104 ataques en 2005, el año con el mayor número de atentados registrados entre 2005 y 2009. Durante el 2013, hubo 259 ataques, un 71% de incremento año a año y más del doble de la cifra registrada en 2005. Los ataques a ductos petroleros se concentran en diez municipios, principalmente en los departamentos que se extienden sobre las fronteras con Ecuador y Venezuela. Es fundamental que los inversores en estas áreas aseguren la implementación de un marco adecuado para cooperar con las autoridades, así como identificar actores locales relevantes para reducir los riesgos de ataques.

 

Junto con la vieja amenaza de la inseguridad, el aumento de las preocupaciones sobre el impacto del sector energético y de las industrias extractivas en general ha dado lugar a nuevos procesos de concesión de licencias que requieren mucho tiempo y son costosos. Si bien la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) fue creada en 2011 para funcionar como una ventanilla única de licencias, en realidad dos e incluso tres agencias adicionales participan en el otorgamiento de licencias ambientales de exploración y Petróleo (ACP) estima que en 2012 se requirió de un promedio de 13,9 meses para obtener una licencia ambiental para un sitio continental (onshore).

 

Adicionalmente, es probable que los cuellos de botella en infraestructura y la corrupción continúen siendo una preocupación. Los cuellos de botella en ductos, debido a los ataques antes mencionados, entre otras razones, han forzado a los productores a recurrir al uso de camiones cisterna para el transporte de la producción diaria. Esto no solo es más costoso, sino que contribuye a las tensiones con comunidades afectadas por el considerable aumento del tráfico por carretera y el deterioro de la infraestructura pública. Adicionalmente, la inquietud en las comunidades es frecuente alrededor de la creación de empleos locales, lo cual subraya la necesidad de identificar y contratar a los actores locales correctos.

 

Aunque la gestión del sector de petróleo y gas es relativamente robusta en Colombia, comparada con los estándares regionales, la corrupción persiste. En particular, es común que funcionarios de menor nivel soliciten pagos a las compañías para agilizar trámites burocráticos.

 

La apropiación indebida de las regalías pagadas al Estado también ocurre con frecuencia, aunque con una reforma hecha en 2012 y el nuevo Sistema General de Regalías (SGR) se han conseguido avances para enfrentar este problema. Sin embargo, el nuevo sistema centralizado de distribución de regalías ha provocado tensiones con las comunidades en regiones productoras de petróleo y gas, que han tenido que soportar una disminución considerable en la disponibilidad de fondos de regalías para el gasto público.

 

Elecciones y perspectiva de paz

 

La Ronda Colombia 2014 tiene lugar en el contexto de las negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y pocas semanas después de una controvertida elección presidencial. Sin embargo, aunque es relevante para la estabilidad general del país a largo plazo, es poco probable que el calendario de la licitación sea impactado significativamente por estos dos eventos.

 

Como habíamos pronosticado, el presidente Juan Manuel Santos ganó la reelección en la segunda vuelta, donde compitió contra el candidato de derecha y exministro de hacienda Óscar Iván Zuluaga. El panorama político después de las elecciones es principalmente positivo para el sector petrolero. La reelección de Santos significa la continuidad de la política del Gobierno, especialmente en términos de la perspectiva positiva, sobre inversión extranjera y protección de los inversionistas. La ampliación y mejora de la infraestructura del país, que fue un pilar durante el primer periodo de Santos, seguirá siendo una prioridad durante su próximo gobierno.

 

Al mismo tiempo, la continuidad -en cierta medida- también implica estancamiento. Por ejemplo, es probable que reformas claves para mejorar cuestiones como retrasos en la concesión de licencias y otros temas sigan siendo difíciles de alcanzar. Existe además un mayor nivel de presión sobre Santos para hacer concesiones a la izquierda política, en el marco del proceso de paz y como compensación por el apoyo de la izquierda en la campaña de reelección. Esta podría resultar en compromisos políticos en temas claves para este sector político, como son la regulación ambiental y social.

 

La reelección también aumenta la probabilidad de una continuación de las negociaciones de paz con las FARC y su culminación exitosa. En el corto plazo, las negociaciones han visto un deterioro en el ambiente de seguridad, ya que las FARC han tratado de mejorar su posición en la mesa de negociación, apoyándose en la presión militar. Si bien es probable que esos ataques continúen en el corto plazo, se supone que disminuirán en el largo plazo, debido a la posible firma de un acuerdo de paz y la subsecuente desmovilización de las FARC. Sin embargo, la reducción prevista en el tamaño de las Fuerzas Armadas, después de un fin al conflicto armado, implicaría que las compañías del sector tendrían que asumir la carga de proteger sus activos industriales.

 

Finalmente, para las empresas petroleras y sus contratistas, un resultado exitoso de las negociaciones de paz puede tener implicaciones implicaciones operativas adicionales, por ejemplo, a través de la dinámica cambiante en las relaciones con las comunidades. El resultado de las conversaciones servirá para empoderar a las comunidades locales y facilitar la proyección de las preocupaciones de las mismas en la escena política nacional. Por ejemplo, en un escenario de posconflicto, las controversias entre empresas y comunidades sobre las consultas previas probablemente atraerán más atención de los políticos nacionales, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación, particularmente en las zonas más afectadas por el conflicto armado.

 

Adicionalmente, la desmovilización de miembros de las FARC, el fin nominal del conflicto armado y la polarización política, que ha caracterizado al país durante décadas, pueden, en suma, generarle un impulso importante a la izquierda democrática.

 

Y este especto político, a su vez, incrementará la presión sobre el Gobierno para abogar a favor de las comunidades en el arbitraje de disputas sociales y comunitarias. Por lo tanto, es previsible que esta situación se agudice en las áreas donde las FARC han tenido influencia política durante muchos años.

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