Líneas base con rigor para la explotación del gas asociado al carbón y el gas de esquisto

Submitted by admin on Wed, 02/19/2014 - 18:59

 

 

Por: Carlos Alberto Vargas Jiménez, Director del Grupo de Geofísica, Universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá), Presidente de la Sociedad Colombiana de Geología

 

Evitar suspicacias mediáticas, sustentadas o no, debe ser parte del negocio. En consecuencia la claridad jurídica e informativa, previa al desarrollo de los proyectos, es fundamental por la trascendencia y estabilidad que tienen para el negocio de los hidrocarburos y la autosuficiencia energética que requerimos. Por eso, los resultados de la consulta ocurrida en Tauramena deben servir para direccionar estrategias más incluyentes, incluso con quienes a ultranza se oponen a proyectos relacionados a los hidrocarburos o con aquellos detrás de agendas que quieren sacar provecho con excusas ambientales. Para evitar tales escenarios, lo mejor es basarnos en el tecnicismo pragmático que recogen las líneas base ambientales levantadas por largo tiempo y con rigor científico. No hacerlo es poner a la industria de los hidrocarburos a caminar sobre terrenos inciertos.

 

Lecciones de un ejemplo comparativo

 

Valdría la pena referirnos al debate suscitado recientemente en Australia sobre los niveles de gas metano emanados al medio por las operaciones industriales de gas asociado al carbón (CBM: Coal Bed Methane).Tras su explotación en Queensland (Australia) y ante la ausencia de líneas base de los niveles de metano en el aire, el Dr. Isaac Santos y el Dr. Damien Maher de Southern Cross University (SCU) en Australia compararon los niveles de metano en el aire en diferentes lugares en el sur de Queensland y el norte de Nueva Gales del Sur. Actualmente, las empresas que explotan CBM tienen beneficios económicos, con el fin de incentivar la conversión a gas natural licuado (GNL) y la generación de electricidad. Sin embargo, los resultados del estudio de los académicos plantean dudas sobre si estos beneficios diferenciales en virtud de las leyes de los precios para el carbón de ese país deben continuar.

 

Cuando el gobierno de Queensland aprobó varios proyectos de CBM por miles de millones de dólares, buscando promover la conversión de este gas para exportarlo como gas natural licuado (GNL), no se generó una línea base que permitiera establecer el estado natural del medio, sin operación. Más de 30.000 pozos de gas se perforarán en esa región de Australia en las próximas décadas y la industria ha estimado que entre el 10% y el 40% de los pozos se someterá a fracturación hidráulica. El gobierno asegura que la electricidad derivada del CBM ayudará a la desaceleración de las emisiones de carbono. Sin embargo, el desconocimiento del estado previo del medio no permite confrontar este juicio con datos de sitio después de operación y este hecho no pasó desapercibido por los académicos e investigadores. En agosto pasado, se reveló que el gobierno confía en la investigación sobre la dinámica de la huella de carbono realizada por la SCU. Este trabajo es, sin duda, el primer intento de medir de forma independiente los niveles de metano procedentes de zonas productoras de gas en dicha región.

 

Ante estos cuestionamientos, la industria del CBM, no conforme con los resultados, decidió realizar estudios paralelos con el fin de desvirtuarlos. Por su parte, la institución académica tuvo que salir a respaldar a sus investigadores aduciendo que las actuales evaluaciones del sector del CBM se basan a menudo en pruebas anecdóticas, en observaciones antiguas que no están diseñadas para evaluar fugas de CBM o en datos obtenidos en el extranjero sin apego al contexto local y sentenció que las universidades locales son instituciones independientes que deben proporcionar datos duros para aclarar esta discusión.

 

Consideraciones previas a la explotación de no convencionales

 

Lo cierto es que la falta de estudios base en sitios específicos está generando escenarios de desconfianza y debilidad institucional. Y es que antes de emprender ejercicios de E&P se requiere la construcción de líneas base multitemporales, con fundamento estadístico y que cubran varios períodos de tiempo (húmedo/seco).

 

Para contextualizar esta aseveración podríamos valorar la actividad minera que se desarrolla en las minas de carbón a lo largo de la cordillera oriental. Si las condiciones se prestan, pronto tendremos la extracción de este mineral de manera coordinada con la explotación de CBM. El problema es que, a la falta de una línea base sobre las fugas de metano y su impacto, este tema podría ser usado para otras agendas socioambientales.

 

En la explotación de gas de esquisto (shale gas), otra área en la que incursionan las empresas en nuestro territorio, además del monitoreo de gases, se requiere un monitoreo sísmico multitemporal, debido a que la reactivación de fallas geológicas se da gracias a la lubricación de planos durante épocas de alta pluviosidad. Por ello, iniciar actividades de E&P sin estos estudios es favorecer condiciones de confrontación innecesarios.

 

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