Fuentes no convencionales de energía, una de las grandes apuestas del BID en Colombia

Submitted by admin on Tue, 03/18/2014 - 16:48

 

En entrevista con Colombia Energía, José Ramón Gómez, especialista senior en energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), habló sobre las oportunidades que tiene el país para diversificar su matriz de generación usando fuentes renovables no convencionales. El experto también destacó el compromiso del Gobierno para impulsar el desarrollo tecnológico y los proyectos innovadores.

 

¿Cuál es la visión del BID sobre el potencial y el futuro desarrollo de las fuentes de energías renovables no convencionales en el país?

 

El potencial de Colombia en energías renovables es muy significativo. Hoy el 63% de la capacidad instalada del país corresponde a fuentes hídricas y hay un espacio considerable para que esta matriz se pueda complementar en épocas de sequía con fuentes no convencionales (como la eólica, la solar y la geotérmica).

 

Si en Colombia se apoya el desarrollo de estos proyectos, la seguridad energética local a mediano y largo plazo podría depender menos de recursos fósiles. Vemos interés por parte de las empresas y del Gobierno en profundizar el uso de estas fuentes, y ya estamos acompañando varias iniciativas para que esto sea una realidad.

 

¿Podría hablarnos de los proyectos que están apoyando en esta materia?

 

Hoy nos estamos centrando en dos proyectos con Isagén y el Gobierno. De un lado, a través de mecanismos de cooperación técnica con Japón, desde hace cinco años estamos apoyando a Isagén en la determinación del potencial geotérmico del volcán del macizo del Ruiz, proyecto que avanza sobre los estudios que se habían hecho ya hace unos años.

 

Con esta iniciativa se está dando un paso crucial en el proceso de estructuración de un proyecto de geotermia, aunque este es particularmente un proceso lento. En la actualidad, se está trabajando en las pruebas necesarias para determinar su prefactibilidad. Además, se están evaluando los aspectos sociales y ambientales que estarían asociados a una posible operación. Asimismo, Isagén está desarrollando en una iniciativa bilateral con Ecuador para establecer el potencial geotérmico en la frontera entre los dos países.

 

De otro lado, con la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) estamos colaborando para identificar las barreras técnicas y los elementos indispensables para establecer un marco regulatorio que promueva el desarrollo de las fuentes no convencionales de energía sin afectar la estabilidad del mercado. El Gobierno está comprometido con este asunto y su objetivo es establecer unos lineamientos sobre políticas de energía sostenible.

 

¿Cómo está Colombia en materia normativa para incentivar estos proyectos y qué hace falta?

 

Ha habido algunos avances al respecto, principalmente con relación al desarrollo de pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH) y los biocombustibles. También se han dado pasos relevantes para implementar la energía eólica, pero persisten retos en lo que tiene que ver con la estructuración técnica de los proyectos.

 

Las iniciativas de energías no convencionales, por su naturaleza innovadora, plantean grandes retos, pues la regulación no está ciento por ciento adecuada para su formulación. Aún hace falta que se adopten las medidas para que sea atractivo y, ante todo, viable instalar nueva capacidad de energías renovables con alto potencial en el país.

 

¿Cuál cree que será el primer proyecto de energía no convencional a gran escala en Colombia?

 

Un parque eólico de mayor capacidad podría ser el primer avance de Colombia en materia de energías no convencionales. En un futuro cercano, podríamos ver entre 200 y 400 megavatios de energía eólica instalada. La fase de estudios y mediciones ya está hecha. Y Empresas Públicas de Medellín (EPM) ya cuenta con una experiencia notable en el área, tanto en el plano técnico como en el de trabajo con las comunidades (gracias a su parque eólico Jepírachi, al norte del país).

 

Mediante un ajuste de las normas esperamos que haya una verdadera promoción de esta tecnología. Así, Colombia, además de sumar fuentes de energía limpias, podrá aprovechar la oportunidad para impulsar el desarrollo económico de la Guajira y Santander. Estos departamentos, además de concentrar el mayor potencial de vientos en el territorio nacional, aún tienen comunidades con un alto grado de vulnerabilidad.

 

¿Cuál cree que es el papel de las energías no convencionales como alternativa para llevar electricidad a las zonas no interconectadas (ZNI) del país?

 

Tenemos que tener claro que la importancia de estos proyectos no la determina su tamaño, sino su impacto. Y no cabe duda de que, en una región que no cuenta con el servicio las 24 horas del día, un desarrollo de 5 o 10 megavatios es trascendental. Las tecnologías que aprovechan las fuentes renovables son cada vez más asequibles y se convierten en una de las mejores soluciones para llevar energía a los más de dos millones de colombianos que viven en las ZNI.

 

Además de trabajar en la promoción de las energías renovables, en busca de estrategias para mitigar el cambio climático, el Gobierno se ha comprometido en reactivar iniciativas que promuevan su uso eficiente. ¿Qué está haciendo el BID en esta área?

 

Este es un asunto relevante. Desde hace varios años hemos acompañado varias iniciativas para promover el uso de tecnologías y procesos energéticamente eficientes en el país.

 

En el banco apoyamos tres líneas de crédito, junto con diferentes entidades financieras que han visto las oportunidades de negocio que hay en esta área. El apoyo de la banca es indispensable, pues en muchos casos la financiación de estos proyectos es uno de los principales obstáculos para que se puedan desarrollar.

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