El potencial energético de los residuos, un horizonte inexplorado

Submitted by admin on Wed, 10/02/2013 - 12:52

 

Por: Andrés Ardila, Gerente de investigación, desarrollo e innovación de ASEI

 

Si bien la mayoría de los ciudadanos asocia a las montañas de residuos con malos olores, plagas y desorden, hoy día existe una fuerte tendencia mundial hacia valorización energética de la basura, que va más allá de la tradicional captación de metano en rellenos ordinarios, a partir de la degradación de residuos orgánicos. Esta línea de pensamiento se ocupa del aprovechamiento de la energía asociada a los enlaces químicos de la materia con la implementación de nuevas tecnologías. En este orden de ideas, resulta conveniente apreciar el enorme potencial energético de una montaña de residuos.

 

Quizás la técnica de vanguardia al respecto es la gasificación por arco de plasma. Este método básicamente se sustenta en la acción de una gran diferencia de potencial o voltaje sobre la materia para generar energía calórica y eléctrica aprovechables, además de material vítreo con múltiples aplicaciones. En principio, esta tecnología es apta para cualquier tipología de residuos, si bien esto conlleva consecuencias a considerar.

 

El aprovechamiento mediante una educación ambiental

 

Podemos afirmar que las principales tipologías de residuos son: reciclables, ordinarios y peligrosos. Brevemente, se pueden describir así:

 

• Residuos reciclables: son aquellos susceptibles de reincorporarse en un nuevo proceso productivo, de los cuales son representativos el vidrio, el plástico, el papel y el cartón.

 

• Residuos ordinarios: son aquellos que por técnicas convencionales no tienen una reutilización probable Aquí están los residuos orgánicos, los cuales pueden convertirse en compost para generar enmiendas ecológicas.

 

• Residuos peligrosos: son aquellos que, por sus propiedades físicas o químicas, tienen el potencial de deteriorar el ambiente o la salud de los organismos. 

 

Estos conceptos se introducen para plantear una cadena de gestión óptima de residuos, que considera el balance energético global asociado y el potencial de energía útil que se puede generar, dependiendo del tipo de deshecho. Por ejemplo, los residuos orgánicos, que son los restos de alimentos, pueden convertirse en compost, para obtener abonos ecológicos. Este tipo de residuos presentan un manejo relativamente sencillo, a diferencia de lo que ocurre con los peligrosos.

 

En este contexto, se debe tener presente que toda actividad antropológica genera residuos. Y el modelo planteado comprende como base de éxito la educación ambiental de los generadores, es decir de la comunidad en general. Con esta pauta además de lograr conciencia ambiental se puede conseguir la correcta generación a partir de los residuos de acuerdo a sus tipologías, conforme a un proceso integral que debe asumir la sociedad en su conjunto.

 

Un procedimiento para cada tipo de residuo

 

Después de la segregación de las basuras en las organizaciones generadoras, los residuos deberían ser transportados a los centros de tratamiento. De esta manera los residuos reciclables pueden, en efecto, ser introducidos en nuevos ciclos productivos. Sea dicho de paso, en Colombia, actualmente, las empresas que prestan el servicio de aseo domiciliario deberían incluir en su modelo de negocio al recuperador ambiental, denominado “reciclador”. Este grupo de la economía informal, muy organizado en modelos de cooperativismo, tendría un impacto positivo al recibir segregados los residuos que en este caso se transmutan en materias primas de proceso.

 

De igual forma, los residuos peligrosos deben ser tratados en plantas diseñadas para cada subcategoría. Una de las subcategorías de los residuos peligrosos son los residuos biosanitarios, que son todos aquellos elementos que entraron en contacto con biofluidos (sangre, orina, sudor, semen, esputo, heces fecales o vómito). Estos residuos deben ser tratados mediante desactivación de alta eficiencia, que es un proceso de esterilización mediante autoclave. Incluso estos residuos, cuando ya son esterilizados, son susceptibles de ser valorizados energéticamente, pues ya han sido liberados de su riesgo biológico al eliminar la carga microbiana. Otras subcategorías de los residuos peligrosos que no contienen cloro o metales pesados pueden ser incinerados en hornos que cumplan con el marco regulatorio, principalmente en lo referente a emisiones.

 

Es importante anotar que en Colombia se presenta una tendencia inadecuada a botar casi cualquier tipología de residuo peligroso en los denominados rellenos de seguridad. Y estos sitios deben ser utilizados única y exclusivamente para residuos que no pueden ser tratados por otras alternativas tecnológicas. Ahora, básicamente, por intereses económicos privados se están generando peligrosos pasivos ambientales al enterrar residuos peligrosos indiscriminadamente. En consecuencia, estos rellenos de seguridad se están convirtiendo prácticamente en bombas de tiempo.

 

Finalmente, el resto de residuos, los ordinarios, de gran generación en las urbes, podrían ser sometidos a técnicas como la gasificación por arco de plasma. En ese orden de idea, nuestra sociedad aprovecharía de una u otra forma todos los residuos generados mitigando el impacto ambiental nocivo. Con este modelo, que requeriría del esfuerzo de todos y el compromiso político de nuestros dirigentes, pasaríamos del deshecho sistemático y el desprecio por los residuos, a un manejo lógico y estructurado de las basuras, así como a su valoración energética en un marco de respeto por el medio ambiente.

 

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