El aprovechamiento del gas asociado como combustible para la generación energética

Submitted by admin on Tue, 03/18/2014 - 17:30

 

Por Antonio Obando, Director comercial de Orsoling

 

El gas asociado (flare gas) es un recurso con un alto poder calorífico (de hasta 1.900 BTU/ft3) que está disponible desde que empieza la producción de hidrocarburos. Su composición química es muy diversa y varía dependiendo de la geología de la formación de la cual se extrae. Los componentes primarios son hidrocarburos livianos (tales como C1, C2 y C3), que alcanzan cerca del 65-90 % del contenido total. El remanente lo componen hidrocarburos pesados (C3+, CO2, NO2, H2S).

 

En tecnologías convencionales para generar energía, como motores de combustión interna, la cantidad de estos componentes remanentes juega un papel crucial para poder aprovechar este gas como combustible. Cuando el porcentaje de CO2 y H2S es superior al 2%, resulta imposible utilizarlo sin antes removerle estos compuestos, lo que en la mayoría de casos hace poco rentable producir energía a partir de este recurso.

 

Por eso, para poder aprovechar dicha fuente de energía habría que montar un sistema de tratamiento o acondicionamiento que ajuste la composición de remanentes requerida. Pero esto resulta costoso. Por eso, muchas compañías operadoras optan por quemar el gas en teas. Así, desaprovechan un recurso valioso y liberan hidrocarburos volátiles y residuos de una combustión ineficiente a la atmosfera, sin darle un uso a la energía así producida.

 

La eficiencia energética, un ahorro tangible

 

Para aprovechar el gas asociado (con un alto contenido de CO2, H2S y demás) como combustible para generar energía, existen tecnologías eficientes, confiables y rentables. Estas lo usan para crear potencia eléctrica efectiva que es utilizable en operaciones de campo y remplaza el uso de generadores diésel, los cuales presentan un costo fijo muy elevado.

 

Cuando se logra suplir esa demanda de potencia usando gas asociado, los costos de las operaciones de las compañías se reducen enormemente. Como referencia, un generador diésel de 1 megavatio consume cerca de 2.000.000 de dólares únicamente en combustible.

 

Las tecnologías capaces de operar con el gas asociado como combustible son turbinas de gas radiales que, debido a su diseño, ofrecen una alta confiabilidad, lo que redunda en beneficios significativos cuando se requiere potencia 24/7 sin interrupciones. El diseño sencillo y robusto de estos equipos hace que la combustión sea eficiente y tolere la presencia de componentes como H2S en concentraciones mayores al 3 %.

 

Adicionalmente, sus costos de operación y mantenimiento son muy bajos, pues el consumo de aceite para su lubricación es muy reducido en comparación con el de un motor de combustión interna. Asimismo, están diseñados para operar con una mínima supervisión del personal a cargo.

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