Condiciones adversas y la búsqueda de nuevas oportunidades

Submitted by admin on Fri, 07/19/2013 - 16:51

 

Por: Carlos Alberto Vargas Jiménez, Director del Grupo de Geofísica, Universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá)

 

El escenario energético mundial enfrenta fuertes cambios en materia de hidrocarburos en los próximos años. Recursos que por su origen son denominados “no convencionales”, como el shale oil, shale gas y los hidratos de metano adquieren cada vez más protagonismo.

 

El impacto de los recursos no convencionales se evidencia en el desarrollo de nuevas tecnologías y en su potencial para suplir la demanda energética mundial. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que para la década del 2020, Estados Unidos se convertirá en el primer productor de hidrocarburos en el mundo, concretando así la independencia que ha venido adquiriendo frente a suministros extranjeros y dejando atrás la hegemonía del Medio Oriente.

 

Este panorama privilegiado para EE. UU. está impulsado por la revolución del shale, con una marcada balanza de producción de gas, que si bien presentaba reservas para 8 años a mediados de la década del 2000, hoy se proyectan recursos para algo más de 100 años.

 

A su vez, en el continente asiático, Japón, un país que importa el 95% de su energía (cifra que aumentó después de tener que suspender total o parcialmente el funcionamiento de sus plantas nucleares), parece tener una luz de autosuficiencia con los hidratos de metano situados en los sedimentos del fondo marino, con los cuales pretende cubrir el consumo doméstico de gas y, por supuesto, lograr poner el recurso a disposición de futuros importadores. Al menos así lo presagian las pruebas de producción que por más de 20 días se desarrollaron en la costa de Aichi, región central de Japón, durante el mes de marzo de 2013. 

 

Como puede observarse, países que se caracterizan comercialmente por importar productos energéticos, en un futuro relativamente cercano serán países que dispondrán de nuevos recursos hidrocarburíferos. Ahora, ¿qué ocurrirá con los hidrocarburos que ya tenían asegurado esos países como destino?

 

Seguramente, los países exportadores estarán esperando en el mostrador por un anhelado comprador que no ceda ante las atractivas propuestas de las nuevas y abundantes invenciones energéticas. He aquí la importancia de que el Gobierno Nacional examine con más frecuencia estos cambios mundiales y la repercusión que pueden tener en las exportaciones de hidrocarburos en Colombia.

 

Escenario nacional actual y perspectiva

 

En lo que lleva corrido del presente año, la producción promedio diaria de petróleo en Colombia es de un poco más de un millón de barriles de petróleo, situación que posiciona al país en el selecto grupo de países que producen más del millón de barriles al día. Este hecho lo convierte al país en un lugar interesante para los inversionistas que buscan seguridad y rentabilidad.

 

El aumento en la producción es la respuesta a una operación estable en los campos de explotación y al incentivo de la actividad exploratoria, que deja un balance de reservas de 2.377 millones de barriles. Esta cantidad es suficiente para la explotación continua por algo menos de 7 años, con un ritmo de producción similar al actual. Si bien este tiempo es relativamente corto, la política energética busca prolongarlo con el desarrollo de los recursos no convencionales y, por supuesto, más actividad exploratoria y el aumento del factor de recobro. 

 

El trabajo desarrollado por el geólogo Julián Beltrán, con información suministrada por la Asociación Colombiana de Ingeniería del Petróleo (ACIPET), la Asociación Colombiana de Petróleo (ACP), Ecopetrol, el Ministerio de Minas y Energía, y la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), estima tres escenarios de producción anual (escenario escasez, base y abundancia) para los campos de petróleo en las cuencas del Valle Superior y Medio del Magdalena, Llanos Orientales y Zaguán–Putumayo.

 

Los escenarios de escasez y base contemplan reservas probadas en producción, reservas adicionadas por recuperación mejorada, descubrimientos no desarrollados y recursos por descubrir (yet to find). El escenario abundancia adiciona a las variables mencionadas los recursos no convencionales (shale oil – tar sands).

 

Según este estudio, los escenarios escasez y base muestran una pronta llegada al pico de producción que se mantendría hasta 2016 (escasez) y 2019 (base). Según el estudio, después comenzaría la etapa de declinación hasta que en algo más de una década disminuya la producción a 500 mil barriles por día.

 

Bajo este comportamiento, en el año 2050 la producción de estos dos escenarios oscila en un rango cercano a los 300 mil barriles en promedio. Un panorama muy diferente presenta el escenario abundancia (que incluye a los recursos no convencionales), donde la producción se mantendría en crecimiento hasta el 2030, que ha alcanzado un pico que supera los tres millones de barriles por día.

 

Una vez comenzado el declive, la producción diaria retornaría hacia el año 2056 a valores similares a los reportados en el presente. Actualmente, la exportación de petróleo y sus derivados representa un 60% del recaudo total por exportaciones en Colombia. Ante las tendencias sobre el suministro de hidrocarburos y las nuevas invenciones en el mundo, como las mencionadas previamente, surge un interrogante. ¿Qué debe hacer Colombia para mantener esta renta, considerando que EE.UU. es el principal comprador de petróleo colombiano y en un futuro próximo se podría convertir en el primer productor de hidrocarburos, lo que, sin duda, afectaría negativamente las exportaciones de petróleo colombiano hacia ese destino?

 

Hay que anticiparse a contingencias adversas

 

El Gobierno Nacional y la industria deben estar preparados para esta situación. Por ejemplo, se debe aumentar el atractivo inversionista y aprovechar en el país las oportunidades que presentan los desarrollos no convencionales, de manera que logre consolidarse el escenario de abundancia. Independientemente de lo que nos depare el futuro, debe incentivarse la exportación a otros destinos, si se busca que la economía del país no sufra una crisis cuando se disminuyan las exportaciones a EE.UU. Colombia puede acumular suministros abundantes de hidrocarburos, pero si no se logra consolidar nuevas relaciones internacionales en el futuro, no se garantizará la cuantiosa renta que actualmente generan los hidrocarburos para el país.

 

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