¿Sismicidad inducida durante las actividades petroleras?

Submitted by admin on Tue, 10/01/2013 - 13:56

 

Además de la falta de información sólida sobre sismología nacional, monitoreo y registros , los cuales impiden llegar a conclusiones contundentes, ha habido oposición ante la posible explotación de recursos no-convencionales y los desarrollos extensivos de fracturamiento hidráulico, particularmente para objetivos asociados a shale oil, shale gas y crudos pesados.

 

Análisis y evidencias

 

En el artículo titulado “Induced seismicity and hydraulic fracturing for the recovery of hydrocarbons” (Sismicidad inducida y fracturamiento hidráulico para la recuperación de hidrocarburos) recientemente publicado en la revista Marine and Petroleum Geology (vol. 45, 2013, pp. 171-185) por Richard Davies, Gillian Foulger, Annette Bindley y Peter Styles, los autores compilan ejemplos publicados de sismos inducidos que ocurrieron desde 1929 y que tuvieron magnitudes superiores a 1.0. De los 198 ejemplos analizados, la magnitud máxima reportada alcanzó 7.9 y sus causas asociadas con rangos de magnitudes fueron: A) minería (M 1.0-5.6), B) depletación de campos de petróleo y gas (M 1.0-7.3), C) inyección de agua para recuperación secundaria de aceite (M 1.9-5.1), D) embalses (M 2.0-7.9), E) rellenos sanitarios (M 2.0-5.3), F) pozos de investigación académica sobre sismicidad inducida y campos de esfuerzos (M 2.8-3.1), G) operaciones geotérmicas (M 1.0-4.6), y H) fracturamiento hidráulico para la recuperación de gas y aceite en rocas sedimentarias de baja permeabilidad (M 1.0-3.8).

 

El artículo también sugiere que la reactivación de fallas y la consecuente sismicidad se deben a una reducción en el esfuerzo efectivo sobre los planos de falla. En tal sentido, en las operaciones de fracturamiento hidráulico puede dispararse sismicidad debido al aumento en la presión del fluido dentro de la zona de falla. Basados en la investigación de compilación, los autores proponen que las fallas reactivadas pudieron ser intersectadas por el pozo o estar localizadas a centenares de metros de este.

 

Al parecer estos mecanismos han sido responsables de, al menos, tres ejemplos conocidos sobre sismicidad sentida y derivada de fracturamiento hidráulico en EE.UU., Canadá y el Reino Unido. El evento más grande reportado (M 3.8) ocurrió en la cuenca del río Horn en Canadá. Hasta la fecha, el fracturamiento hidráulico ha sido un mecanismo relativamente benigno, comparado con otros precursores antropogénicos, probablemente debido a los bajos volúmenes y tiempos cortos de bombeo de fluidos usados durante las operaciones de fracturamiento hidráulico.

 

Las ventajas del monitoreo sísmico

 

Dado que el régimen tectónico en Colombia es amplio, complejo y prácticamente desconocido, promover la monitorización sísmica constituye el mejor mecanismo para disipar cualquier duda o comprobar la validez de las hipótesis que vienen desde escenarios distantes y diferentes. Más aún, cuando la industria de los hidrocarburos en Colombia tiene altos estándares de responsabilidad ambiental y social, y, por ello, la decisión unilateral de implementación de redes sismológicas alrededor de todos los campos petroleros con recursos convencionales y no-convencionales evitaría discusiones sin argumentos sólidos. Pero además, dichos datos permitirían mejorar el conocimiento sobre las condiciones técnicas de los yacimientos. Este esfuerzo representaría una ganancia para la industria y la sociedad.

 

Emprender estas iniciativas es legitimar consideraciones propias de responsabilidad antes que la imprudencia extrema acuda a presionar pretensiones legales. Los datos y análisis derivados de estos ejercicios de monitoreo proveerán un contexto con información útil para el actual debate en torno a las operaciones de explotación de hidrocarburos. En tales escenarios, el Estado mediante el Servicio Geológico Colombiano o a través de esquemas académicos con las universidades, podrían asegurar y maximizar el beneficio del monitoreo sísmico.

 

Por ahora, ante la falta de iniciativas desde la industria y la fuerte presión de algunos segmentos ambientalistas, seguramente la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, la Agencia Nacional de Hidrocarburos y el Servicio Geológico Colombiano podrían verse avocados a posiciones radicales sobre la monitorización de los no-convencionales, pero tarde o temprano estos ejercicios también tendrán que llegar a los recursos convencionales.

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