¿Realmente Colombia no es un país tan petrolero como Venezuela y Ecuador?

Submitted by admin on Tue, 07/22/2014 - 16:12

 

 

Si bien las cuencas colombianas son fundamentales para entender los yacimientos en el norte de Suramérica, nuestro entendimiento científico sobre estas es limitado. Un estudio más profundo nos podría revelar el verdadero potencial del subsuelo.

 

 

Carlos Alberto Vargas Jiménez

Director del Grupo de Geofísica, Universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá)

Presidente de la Sociedad Colombiana de Geología

 

No hay muchas leyes naturales que expliquen por qué el límite de los recursos naturales coincide con los límites territoriales o argumentos que ayuden a establecer a qué se deben las diferencias entre Venezuela, Ecuador y Colombia, en términos de recursos. Desde el punto de vista geológico, las tres naciones poseen elementos de origen similar. Sin embargo, el conocimiento actual nos indica que el territorio colombiano es una zona de transición entre el ambiente geotectónico del sur del Caribe —región comprendida entre Surinam y la zona nororiental de Colombia, del cual forman parte parcial o total las cuencas Cesar-Ranchería, Catatumbo, Valle Inferior del Magdalena y Guajira— y por otro lado el contexto geotectónico del sistema cordillerano andino —región que involucra la mayoría de cuencas subandinas a lo largo de Suramérica—.

 

Este escenario de transición, probablemente promovido por la colisión del arco de Panamá, implica una complejidad mayor para el entendimiento de la evolución geológica de las cuencas colombianas y sus implicaciones en términos de génesis, evolución y distribución de los recursos naturales. Aunque algunas hipótesis sostienen que la faja del Orinoco en Venezuela tiene continuidad a lo largo de los Llanos Orientales y la cuenca amazónica ecuatoriana, nuestro ejercicio exploratorio y entendimiento científico de las cuencas orientales de Colombia es limitado. Lo anterior conlleva a un vacío considerable en el conocimiento de los efectos que ha generado la colisión del arco panameño contra el borde noroccidental de Suramérica durante los últimos millones de años sobre la distribución de los yacimientos.

 

Una inspección visual al mapa de rezumaderos de hidrocarburos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos de Colombia (ANH) permite establecer la presencia de contrastes importantes en la distribución de ocurrencias de hidrocarburos, probablemente asociados al efecto de la colisión de dicho arco. No obstante, si bien no se descarta la continuidad de un cinturón geológico entre Venezuela y Ecuador, son las cuencas colombianas la piedra angular para entender la distribución los yacimientos en el norte de Suramérica. Ante la poca evidencia y la falta de rigurosidad en el estudio de la evolución de las cuencas en Colombia, vale la pena preguntarse, si la diferencia de recursos de estos tres países es una deficiencia en el sistema petrolífero o en la estrategia de exploración.

 

El conocimiento del subsuelo, la base para descubrir nuestro potencial hidrocarburífero

 

Este tipo de patrones en la presencia de recursos minero-energéticos ha sido identificado en otras regiones del mundo. Modelos simples que tratan de explicar cómo deberían distribuirse los yacimientos hidrocarburíferas (ver por ejemplo, el recuadro sobre la parte superior derecha del mapa) sugieren que un ejercicio exploratorio sistemático y sostenido a mediano plazo probablemente aseguraría nuevos descubrimientos en varias cuencas sedimentarias del territorio.

 

En este sentido, Colombia ha concentrado el desarrollo de la exploración en las zonas de los piedemontes de las cordilleras, como respuesta a diferentes concepciones de desarrollo de nación. Esta concentración de actividades ha impedido ejercicios de evaluación en otras cuencas frontera (como por ejemplo Chocó, Tumaco, Cauca-Patía y Vaupés-Amazonas, entre otras). Los aspectos de índole social y ambiental, seguridad física, y el mismo conflicto interno no han favorecido hallazgos significativos sobre regiones apartadas de la zona andina, generando una imagen de prospectividad modesta en comparación con nuestros países vecinos.

 

En términos de probabilidad, nuestro país posee un potencial interesante que podría garantizar un aumento sostenido de reservas en el mediano y largo plazo. Según el estudio “Evaluación del volumen total de hidrocarburos y potencial por descubrir en Colombia”, realizado en el 2012 por la ANH (tabla), Colombia tendría para descubrir un total de 117.963 MMbbl (P50) de hidrocarburos líquidos convencionales y 46.3 Tcf (P50) de gas convencional. En términos de no convencionales, los recursos líquidos podrían ascender a 113.657 MMbbl (P50), mientras que en gas, la cifra alcanzaría los 2.090 Tcf (P50).

 

Atendiendo al contexto geológico, las condiciones de desarrollo socio-ambientales y las cifras mencionadas, es de vital importancia que se logre fortalecer y promover nuevas estrategias científicas que permitan cerrar brechas claves para la comprensión y caracterización del recurso hidrocarburífero. Este tipo de objetivos deben alcanzarse conjuntamente entre el Estado, la industria y la academia. Los tres actores deberán sincronizar intereses para el desarrollo prioritario y adecuado de trabajos regionales. Sin embargo, será necesario que tanto el Estado como la industria faciliten la disponibilidad de recursos permanentes y se comprometan a desarrollar una estrategia de largo plazo con el apoyo de la academia.

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