Seguridad y salud laboral, un valor que marca el lderazgo

Submitted by admin on Tue, 10/21/2014 - 12:56

 

 

La gestión en materia de salud ocupacional y riesgos laborales en el ámbito minero-energético ha avanzado sustancialmente en los últimos años. Los esfuerzos en este sentido han sido gestionados por compañías que, en gran medida, han interiorizado la importancia de promover la salud de sus trabajadores, manteniendo su capacidad laboral e incentivando su sentido de pertenencia. A diferencia de lo que ocurre con los retos en materia ambiental y el relacionamiento con las comunidades donde operan las empresas, la relevancia y eficiencia de los Sistemas de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SGSST) tienen un impacto directo al interior de las organizaciones, si bien los otros dos asuntos mencionados también tienen un efecto en la dinámica operativa de la industria.

 

Un marco normativo más exigente

 

Además de la sentida importancia que se le da a la implementación efectiva de los programas en salud e higiene industrial, vigilancia epidemiológica ocupacional, así como a los programas de promoción y prevención, los recientes cambios normativos le han dado una preponderancia mayor a la salud ocupacional y la gestión de los riesgos laborales. La nueva reglamentación ha incrementado las obligaciones de los empleadores y los beneficios para los trabajadores. El punto de referencia más claro es la Ley 1562 de 2012, con la cual el nivel de exigencia para las compañías aumentó considerablemente. Entre los cambios introducidos con esta ley se destacan los siguientes:

 

• Expansión de la base del personal a afiliar al Sistema General de Riesgos Laborales, incluida la afiliación de contratistas dependientes.

 

• La ampliación de hechos constitutivos de accidentes de trabajo y situaciones consideradas enfermedades laborales, incluido el accidente producido por la ejecución de actividades recreativas, deportivas o culturales.

 

• Hay un grado mayor de supervisión y de exigencia a las empresas afiliadas frente a la realización de actividades de promoción y prevención

 

• Se crearon obligaciones a cargo de las Administradoras de Riesgos Laborales (ARLs) para desarrollar e implementar programas con y para sus empresas afiliadas.

 

• Imposición de sanciones con ocasión de incumplimiento en materia de riesgos laborales, incluidas multas, suspensión temporal de actividades e, incluso, el cierre definitivo de la empresa.

 

Sin embargo, se trata de un marco legal necesario y que estaba en mora, pues eran múltiples los vacíos legales alrededor del sistema de riesgos laborales. Por ejem plo, con anterioridad a la ley, no había un punto de referencia claro para una de las nociones fundamentales para el adecuado funcionamiento de un sistema basado en el aseguramiento: la definición de accidente de trabajo. La definición que estaba estipulada en los artículos 9 y 10 de la Ley 1295 de 1994 había perdido su valor jurídico desde que la Corte Constitucional declaró inexequibles estas normas (Corte Constitucional, sentencia C-858/06). En ese orden de ideas, el complemento normativo de la Ley 1562 de 2012 y la ampliación de los hechos circunscritos en la noción de accidente de trabajo son bienvenidos. La nueva reglamentación da más claridad, si bien también es cierto que elevó la vara en materia de riesgos laborales para las empresas.

 

Este punto de vista está en concordancia con la opinión del presidente del Consejo Colombiano de Seguridad (CCS), Renán Alfonso Rojas, quien considera que: “Lo que se hizo fue una modernización de la Ley 1295 de 1994, para que el país estuviera al día y a la altura de otras legislaciones en el mundo”. Según Rojas, la seguridad industrial ha avanzado bastante en el ámbito hidrocarburífero, pero el progreso ha sido dispar en los diferentes renglones de la economía. “En el sector petrolero, industrial y energético, el avance es bueno, pero, por ejemplo, en el agro, que es una de las locomotoras, hay deficiencias que se deben subsanar y en las que la nueva ley puede aportar”, agregó Rojas.

 

Un ejemplo del progreso en cuanto a la promoción de la salud de los trabajadores se puede evidenciar en Ecopetrol, principal referente empresarial de la industria petrolera colombiana. Conforme a los últimos estimativos de la compañía, en 2013 se invirtieron $2.111 millones en mediciones de los diferentes peligros higiénicos y $2.845 millones en intervenciones en los ambientes de trabajo para los peligros más significativos. Los múltiples esfuerzos de Ecopetrol en salud e higiene industrial, para gestionar la vigilancia de los factores psicosociales y sus efectos, así como en actividades de promoción de la salud y prevención de riesgos, han incidido en una mejora de los indicadores de la compañía, tales como los índices sobre la frecuencia de la enfermedad laboral, y la frecuencia y severidad del ausentismo por enfermedades de interés ocupacional (ver: gráficos

adjuntos).

 

El punto más relevante es entender que un marco jurídico más sólido ha incidido positivamente en el desarrollo del sistema de riesgos laborales y que, a su vez, se le ha dado una nueva dinámica e importancia a los asuntos legales alrededor de la materia, que están en constante cambio y cuyas modificaciones no pueden pasar desapercibidas.

 

Ejemplo de lo anterior es el Decreto 1477 de 2014, mediante el cual se estableció una nueva tabla de enfermedades laborales, que tiene, entre otras novedades, la creación de la categoría de Enfermedades Directas, que no requieren de examen previo para que las ARLs estén obligadas a asumir el pago de las prestaciones asistenciales e incapacidades correspondientes. Es de notar que las cuatro enfermedades incluidas en esta categoría (neumoconiosis del minero del carbón, mesotelioma maligno por exposición al asbesto, silicosis y asbestosis) son de particular importancia para las empresas extractivas. Por otra parte, vale la pena resaltar que la nueva tabla fue construida de conformidad con estándares internacionales, al ser de doble entrara, ya que tiene una clasificación por factores de riego con fines preventivos y otra por patologías con fines de calificación..

 

Para la directora de Riesgos Laborales del Ministerio del Trabajo, Andrea Torres Matiz, la nueva tabla de enfermedades laborales cuenta con novedosas herramientas que permitirán agilizar las controversias que comúnmente se presentan para definir si una afección tiene un origen laboral o no. Además, la nueva tabla establece cinco factores de riesgo ocupacional para la prevención de las enfermedades: químicos, físicos, biológicos, psicosociales y agentes ergonómicos.

 

El constante control de la ANH

 

Además de los avances legislativos mencionados, en el ámbito petrolero, la labor fiscalizadora de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ha servido para que la industria, en términos generales, interiorice la mejora continua de sus Sistemas de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SGSST). El nivel de exigencia y la frecuencia de las auditorías de la ANH en la materia han redundado, a fin de cuentas, en beneficio de las compañías y en que el sector de Oil & Gas sea percibido como líder en cuanto a salud ocupacional y la prevención de los riesgos laborales.

 

En el marco del seguimiento contractual de las obligaciones sociales y de HSE (Health, Safety & Environment; Salud, Seguridad y Medio Ambiente) de las empresas, la ANH lleva a cabo continuas visitas de seguimiento en campo y la verificación documental de la política en HSE. Adicionalmente, con el objetivo de procurar la protección de los derechos de las comunidades y mejorar los estándares de la industria, la ANH informa a las autoridades competentes los resultados de estas visitas y, en consecuencia, apoya la función de seguimiento de estas últimas.

 

Durante el 2013, la ANH llevó a cabo 26 visitas en campo a contratos con características y situaciones socio ambientales particulares. Además, la ANH realizó 233 visitas de apertura, seguimiento y cierre HSE, correspondientes a 152 contratos de 51 empresas. Del total de visitas en el año 2013, 169 correspondieron a contratos E&P, 53 a convenios en explotación, 9 a convenios E&P y 2 a TEA's (Techincal Evaluation Agreements).

 

De los contratos nuevos visitados el añopasado, 70 correspondieron a contratos E&P, 15 a convenios de explotación, 3 a convenios E&P y 1 contrato TEA. Con respecto a las visitas de cierre HSE, de las auditorías abiertas de los años 2011 y 2012, se cerraron 68 auditorías de seguimiento y verificación HSE. Y de las auditorías de seguimiento y verificación en HSE realizadas durante el año pasado, se cerraron 52 contratos.

 

Guías, certificaciones y compromisos par a ir más allá del deber

 

Además de las exigencias legales y la labor fiscalizadora de la ANH, las empresas del sector petrolero han evidenciado una proliferación de nuevos e innovadores estándares y guías que han definido nuevos horizontes para las compañías de Oil & Gas. Estos puntos de referencia y sus correspondientes certificaciones han incrementado la rigurosidad con la cual las empresas se autoevalúan.

 

Por ejemplo, los requisitos de la Global Reporting Intitiative (GRI), organización cuyo fin es impulsar la elaboración de informes de sostenibilidad con altos estándares, han servido como punto de referencia para empresas colombianas. El marco conceptual que sirve para la elaboración de los informes incluye referencias explícitas a prácticas laborales deseables que incluyen elementos diferenciadores para las compañías que quieren destacar su compromiso con la fuerza laboral. Entre las descripciones de los avances de las compañías se encuentran indicadores útiles como:

 

“El porcentaje del total de los trabajadores que está representado en comités de salud y seguridad conjuntos de dirección-empleados, establecidos para ayudar a controlar y asesorar sobre programas de salud y seguridad en el trabajo”.

 

A su vez, también hay descripciones que sirven como punto de referencia para aquellas corporaciones que buscan estándares comparativos más elevados como:

 

“Beneficios sociales para los empleados con jornada completa, que no se ofrecen a los empleados temporales o de media jornada, desglosado por ubicaciones significativas de actividad”. Bajo esta descripción se pueden incluir compromisos que marcan la diferencia, como los aportes a medicina prepagada de los trabajadores o las inversiones en estrategias de bienestar.

 

Otro punto de referencia que ha adquirido relevancia en un entorno cada vez más comprometido con la sostenibilidad y las mejores prácticas es el estándar EO100 desarrollado por Equitable Origin y que ya fue implementado con éxito por Pacific Rubiales para sus campos Quifa y Rubiales.

 

 EO100 es un estándar de adopción voluntaria, según el cual los operadores que desean implementarlo y certificarse deben cumplir estrictamente con las disposiciones de sus seis principios entre los cuales está el principio 3, sobre condiciones justas de trabajo y laborales. Una vez que el estándar ha sido implementado por la empresa operadora, un ente independiente verifica la conformidad con respecto al EO100, a través de un proceso de auditoría muy exigente diseñado por Equitable Origin y validado internacionalmente por la Asociación Global Internacional de Estándares de Sostenibilidad (Iseal, por sus siglas en inglés). Posteriormente, una vez que el campo ha sido certificado, el Sistema EO permite mejorar la calificación si el operador implementa prácticas innovadoras que vayan aún más allá de aquellas ya consideradas en la certificación.

 

 Según Stephen Newton, CEO de Equitable Origin, “En resumen, EO100 toma en cuenta las mejores prácticas para su implementación, verifica diligentemente su cumplimiento por medio de un ente independiente, y promueve y recompensa a las operaciones que implementan mecanismos de mejora permanente”.

 

La salud, en términos amplios, es un elemento importante del estándar y marca una pauta en materia de salud ocupacional y riesgos laborales. Para Newton: “Colombia es un país reconocido a nivel regional por sus avances en temas de salud y seguridad ocupacional. El reto más importante es conseguir que las condiciones de seguridad y salud cumplan con un mínimo establecido en todas las operaciones, independientemente de si se trata de contratistas, operaciones pequeñas o grandes, o proyectos en fase exploratoria o de producción. Todos los trabajadores tienen el derecho a condiciones adecuadas de trabajo”.

 

En materia de las prácticas que debe observar un buen vecino, el CEO de Equitable Origin añade que es importante tener en cuenta los requerimientos de las comunidades sin entrar a suplantar al Estado: “Con respecto a la salud de las comunidades el principal reto siempre será poder integrar las políticas y programas públicos con las iniciativas de las empresas privadas. Dentro de esta integración, las comunidades deben tener un rol prioritario de participación, consulta, consenso y rendición de cuentas. Siempre se debe reconocer que la salud es una responsabilidad primordial del Estado. Sin embargo, la industria de petróleo y gas siempre ha estado dispuesta a colaborar con los distintos niveles del Gobierno”.

 

“A nivel de indicadores, es recomendable utilizar lo que se ha establecido en el ámbito mundial, como por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este y otros marcos internacionales han sido recopilados en el estándar EO100, que permite medir en el tiempo los cambios y evaluar el impacto de los programas de manera integral, bajo los parámetros internacionales más reconocidos”, puntualiza Newton.

 

Ofertas a la medida en un mercado más sofisticado

 

En un contexto cada vez más desarrollado, es de esperarse que no solo las compañías de E&P redoblen sus esfuerzos y que las organizaciones que acompañan este trabajo mediante certificaciones, supervisión, auditoría y seguimiento hayan desarrollado estándares de punta. En materia de oferta, no solo las ARLs han desarrollado productos y servicios diferenciados para el sector minero-energético, sino también los intermediarios para la prestación de servicios de salud ocupacional. Ya sea a través de las ARLs o mediante los intermediarios seleccionados por estas para la ejecución de labores técnicas de asesoría y con cargo a sus propios recursos, los partícipes del mercado encuentran una oferta cada vez más diversa y acorde con sus necesidades.

 

Este es el caso de Positiva, que cuenta con un modelo propio para el sector de hidrocarburos, denominado Petroser y que fue estructurado por un equipo de alto nivel técnico y con una amplia experiencia en el sector. Mediante Petroser, Positiva busca ofrecer una gestión adecuada de los riesgos, vinculando como eje central al trabajador. En consecuencia, además de dar valor a los controles efectivos en la fuente y en el medio, el trabajo se centra directamente en las personas. Esto procura generar unas competencias mayores en prevención y el fortalecimiento de mecanismos que permiten trascender en cada persona el concepto de su propio cuidado.

 

Según la vicepresidente de Promoción y Prevención, y gerente de Investigación y Control del Riesgo de Positiva, Gloria Morgan, uno de los elementos diferenciadores de Positiva es su capacidad investigativa y de innovación al servicio de sus clientes. Adicionalmente, se destaca que los modelos de capacitación de la ARL Positiva están específicamente concebidos para su público objetivo.

 

“Todos nuestros programas se diseñan con métodos de enseñanza para adultos. Nuestro modelo facilita a las empresas afiliadas las estrategias y herramientas pedagógicas para llevar de manera sencilla, dinámica y lúdica la información y los mensajes pertinentes que propician mejores prácticas y comportamientos seguros. La ventaja de Petroser es contar con programas técnicos orientados a la intervención para cada uno de los procesos productivos del sector y su cadena de valor, lo cual permite monitorear y llevar una adecuada gestión integral de riesgos, con investigación y avances tecnológicos, que van de la mano y son ingrediente fundamental para cualquier desarrollo que realiza Positiva en cada uno de sus programas. Este esfuerzo aporta al mejoramiento continuo en el sistema de seguridad y salud en el trabajo. Igualmente, desarrollamos todos los módulos técnicos basados en herramientas tecnológicas que permiten el cumplimiento de estándares nacionales e internacionales”, agregó Morgan.

 

Otras ARLs también han identificado la importancia del sector de Oil & Gas y las posibilidades que brinda para construir conocimiento a partir de la investigación y la innovación en este sector. Por ejemplo, Sura cuenta con un completo programa denominado Formación para la Cultura del Cuidado en el Sector de Hidrocarburos. Esta iniciativa abarca los requisitos legales en materia de seguridad y salud ocupacional, el control de la accidentalidad y las enfermedades laborales, el manejo y control de emergencias, habilidades sociales en la gestión de la salud y la seguridad, la adecuada implementación de sistemas de gestión y el fomento de una vida saludable, por ejemplo, a través de la promoción de la actividad física y la prevención del sedentarismo.

 

Ahora bien, más allá de las nuevas exigencias establecidas por la ley, las guías y los estándares, así como de una oferta mayor de productos y servicios, todas las empresas deben entender que el compromiso con la salud de sus trabajadores es un elemento central para su desarrollo adecuado y, por lo tanto, la responsabilidad con la implementación eficaz de las políticas de salud ocupacional debe provenir de la alta gerencia y permear a toda la organización. Como bien dice la María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, “la riqueza de las empresas depende de la salud de los trabajadores”.

 

El liderazgo basado en valores compartidos

 

En hora buena, varias empresas del sector minero-energético han interiorizado la prioridad que ocupa la maximización de la salud y el bienestar de su recurso más valioso: el capital humano. Estas empresas han entendido que el desarrollo de entornos laborales saludables (ELS) mediante el compromiso integral con valores fundamentales a favor de la vida, la salud y el bienestar, son la verdadera clave para el mejoramiento continuo de los sistema de gestión. Además, este empeño repercute en la felicidad y el aporte cometido de los trabajadores y, en consecuencia, en la prosperidad de las empresas y la nación entera.

 

De conformidad con los modelos desarrollados por las principales organizaciones involucradas con la gestión adecuada de la salud ocupacional y la minimización de los riesgos laborales, como la OMS, actores importantes de la industria contemplan un alineamiento y un trabajo sinérgico entre los diferentes actores del sistema de salud, de tal forma que sus esfuerzos redunden en el bienestar de las personas y de esta manera se pueda hacer un cubrimiento más completo. Lo anterior, teniendo cuenta que el entorno laboral es uno de los espacios más ventajosos para la promoción de estilos de vida saludables, es la oportunidad para armonizar los esfuerzos en la reducción de la carga de las enfermedades no transmisibles desde el lugar de trabajo.

 

En este contexto, el estándar de la industria minero-energética no se ha limitado a la prevención y detección oportuna de patologías asociadas al trabajo y la ejecución de programas de vigilancia epidemiológica, sino que procura el bienestar integral de sus trabajadores, incluso mediante el monitoreo cuantitativo de los niveles de satisfacción. Ese es el caso de Ecopetrol, que desde el 2006 mide su clima laboral mediante la metodología internacional de Great Place to Work (GPTW). Es valioso que las compañías también trabajen en este ámbito, el entorno psicosocial en el contexto laboral, además de fortalecer los recursos personales en salud, la participación comunitaria en el ámbito corporativo y el entorno físico en el ámbito laboral. Este último punto, la construcción de un entorno psicosocial saludable, adquiere aun relevancia mayor para la industria, cuando se tiene en cuenta la ubicación remota de los pozos, así como el aislamiento y los turnos de trabajo al que están expuestos algunos trabajadores.

 

Resulta también importante resaltar el sentido amplio que le están dando varias petroleras a la salud, involucrando en sus planes no solo a su fuerza laboral, sino a las comunidades vecinas a su centros de operaciones. Con el objetivo de construir el desarrollo sostenible que buscamos en el país y que promueve el Gobierno, es loable que las guías y los estándares bajo los cuales se rige la industria y el sentido autocrítico de las organizaciones involucren políticas de buena vecindad y la construcción de comunidades saludables, más allá de los entornos propios de las empresas.

 

En consecuencia, los logros obtenidos por la industria colombiana de petróleo y gas no solo deben servir como punto de partida para las nuevas empresas que llegan al país, sino que deberían ser valoradas por el Gobierno y la sociedad, a la luz de unas políticas públicas que deben estar encaminadas al fortalecimiento de una nación más saludable y prospera. Por lo tanto, es destacable el compromiso de las empresas petroleras a partir del liderazgo y la construcción integral y conjunta con trabajadores y representantes de las autoridades competentes, como la ANH, así como con las comunidades vecinas a los lugares donde operan.

 

Descargue Última Edición